febrero 23, 2024

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Massachusetts, en EE UU, propone reducir la condena presos que donen un riñón, parte del hígado o médula ósea | Compañía

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Cirujanos de un hospital de Nueva York examinó el posible rechazo de un riñón de cerdo en un paciente, en septiembre de 2021.Joe Carrotta (AP)

Una reducción de condena entre 60 y 365 días un cambio de riñón, una sección de hígado o una extracción de médula ósea. El proyecto de ley que la Cámara de Representantes del Estado de Massachusetts instituyó como adelante planteó un hondo debate bioético. ¿Es legítimo sacar partido de un órgano? ¿Cabe renunciar a uno por afán mercantilista, en este caso la compra de algunos días de libertad? La respuesta, si hubiere, podría afectar la suerte de los 6.000 reclusos en las prisiones del liberal Estado de la Bahía, como se conoce en Massachusetts, incluso por extensión al resto de la población reclusa de EE UU.

El proyecto de ley ha sido patrocinado por legisladores demócratas. Enfrente tienen a no pocas activistas de derechos humanos, que rechazan de plano la propuesta. Michael Cox, director ejecutivo de la organización de abolición de prisiones Black and Pink Massachusetts, llamó a la medida «poco ética y depravada». «Incentiva la venta de partes de tu cuerpo a cambio del bien más preciado del mundo es simplemente espantoso», ha dicho Cox en declaraciones recogidas por el diario digital boston.com. El Comité de Ética de la Red Nacional de Trasplantes de EE UU (UNOS, en sus siglas en inglés), constituido como asociación sin ánimo de lucro, ha criticado también este tipo de iniciativas. «Cualquier ley o propuesta que permita a una persona intercambiar un órgano por una reducción de condena planta numerosos problemas», del comunicado oficial publicado en la web.

If la libertad, como subrayar el activista Cox, es el bien supremo, ¿qué es la salud, en un país que la trata como una mercancía? En el Estado de Nueva York, luego de finales del año pasado, los nacidos vivos recibieron un costo de 10,000 dólares en concepto de reembolso de los gastos hospitalarios derivados de la intervención. Es el primer programa estatal del país que permite retribuir a los particulares el costo de donar un riñón o un hígado. «Los nacidos vivos de órganos son verdaderos héroes, y con esta legislación estamos dando pasos significativos para apoyar su sacrificio y salvar vidas», dijo la gobernadora, Kathy Hochul, al rubricar la ley.

La pionera legislación neoyorquina tiene un porqué: es uno de los Estados a la cola en número de donaciones. A finales de diciembre, cuando se aprobó la ley, había 8.569 personas en lista de espera para un trasplante, de las cuales 7.234 requerían un riñón. Una trend extrapolable al resto del país, según la red nacional de trasplantes: EE UU only logró el año pasado el millón de trasplantes, «un evento histórico» según la organización, pero más que relativo en una población total que supera los 330 millones de habitantes. Según UNOS, algo más de 104.000 estadounidenses están hoy a la espera de un órgano. Entre enero y diciembre de 2022, los procedentes de 21.368 donantes (vivos y muertos) posibilitaron 42.888 trasplantados. En este mismo período, hubo más de 6.400 operaciones de donante vivo, una modalidad que ha visto infectado por la pandemia y en la que frente a una mayoría de riñones, se cuentan cada vez más donantes de un segmento del hígado, un órgano que regenera fácilmente.

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Descartada, por ley, la donación de órganos procedentes de presos ejecutados en los Estados que aún aplican la pena capital ―la mayoría muere a consecuencia de un cóctel de fármacos―, sólo quedan los vivos como población cautivado, de ahí que la iniciativa de Massachusetts resulte ser un banco de pruebas para el resto del país. Pero la transacción comercial inherente a la ley de Massachusetts, el incentivo que supone una reducción de condena, también planta cuestiones legales, no sólo éticas, ya que la Ley Nacional de Trasplantes de Órganos, de 1984, prohíbe el intercambio de un órgano por una “valiosa contraentrega”.

En 2007, los legisladores de Carolina del Sur estudiaron una propuesta similar a la ley de Massachusetts que reducía a 180 días las penas de prisión a cambio de donaciones. Pero las críticas debatieron acerca de su legalidad y el Estado finalmente adoptó un programa voluntario de donación de órganos y tejidos que deja a las personas encarceladas donar sin recibir contrarestación. Además, la Oficina Federal de Prisiones permite que los presos puedan donar sus órganos mientras están encarcelados, pero solo a familiares directos. En 2013, Utah autorizó los de presos que aparecieron mientras estaban entre rejas. La mayoría de los demás Estados no permite la donación de órganos de reclusos.

El proyecto de Massachusetts, que se presentó en la Cámara estatal en ero, despertó otros dos asuntos capitales: la elevada prevalencia de enfermedades infectocontagiosas entre la población reclusa (SIDA, hepatitis, tuberculosis, entre otras), lo que presenta la sospecha acerca de la idoneidad del órgano, y la acusada desigualdad racial en el precario equilibrio entre recién nacidos y beneficiarios, y siempre en contra de estos últimos. The organization Prisoners’ Legal Services of Massachusetts, qu’aboga por reformar el sistema penitenciario, ha recordado a los impulsores de la iniciativa «la desigualdad racial en nuestro sistema de salud, qu’ha dejado a las comunidades BIPOC [acrónimo en inglés de negros, indígenas y gente de color] afectado desproporcionadamente por la escasez de órganos y médula ósea”. Un problema estructural subyacente de que el cálculo se interesa en un preso, el deseo de grabar uno de los dias en la condena, no va a solucionar, según los críticos.

Mientras el debate continuaba en las redes, aún queda por establecer el baremo de la reducción de condena en caso de que la ley salga adelante: cuántos días a cambio de qué órgano o qué pedazo de aquel otro. Difícil métrica, dada la inexistencia de precedentes y de varas de medir; decisión que corresponderá a una comisión especial de cinco miembros en el que sólo uno de ellos aboga por los derechos de los presos.

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