Los matemáticos y científicos de datos anticipan el pánico en Wall Street mejor que los económicos

Los matemáticos y científicos de datos anticipan el pánico en Wall Street mejor que los económicos

El fondo cuantitativo de Jim Simons, matemático de EE.UU., ganó en pleno Tequila e hizo más dinero en épocas de turbulencia bursátil. El caso del argentino Sebastián Ceria.

– «¿En qué punto estás?»preguntó un comerciante a John Meriwether, fundador del fondo de inversiones Long Term Capital Management.

– «50% abajo»responde el financiero.

– “Estás acabado. El mercado te olera y te comera”respondió el operador al mejor estilo Dibu Martínez.

Y así fue. En un mes de calles de Wall Street, desde 1998, Meriwether y sus socios perderían US$ 2.000 millones en fortunas personales. La Fed rescató el fondo a modo de cortafuego del sistema financiero de EE.UU.

LTCM tenía en sus filas nada más y nada menos que a los economistas Robert Merton y Myron Scholes, distinguidos hacían solo un año con el Premio Nobel de Economía por el modelo que puede utilizarse para valorar acciones. Recopilando datos históricos de valuaciones de activos, incluyendo computación de su operación, ganó 50% promedio anual en dólares en muy pocos años y solo en 1997 ascendió a US$ 7.000 millones.

¿Qué falló entonces en LTCM? El modelo no estaba preparado para un shock como el default de Rusia, to loss más de US$ 35 millones en una rueda (resultó que un día quedó US$ 553 millones abajo) y, un dato de color aunque quizás no lo sea tanto, extra filas eran casi todas economicas.

«Construimos modelos que utilizan en Wall Street para manejar carteras. Analizan riesgos y son motores de optimización para acelerar decisiones de manera eficiente y simultánea»

"Cree modelos que utilice en Wall Street para gestionar carteras.  Analizan riesgos y son motores de optimización para acelerar decisiones de manera eficiente y simultánea”

Sebastián Ceria
Matemático argentino, filántropo y presidente de Fundar, un think tank de políticas públicas

Así lo cuenta el editor de El periodico de Wall StreetGregory Zuckerman, en su libro El hombre que resolvió el mercado (El hombre que descifró el mercado) sobre la vida y obra de Jim Simons, académico, matemático, inversor de Wall Street y filántropo, que hizo más dinero que Warren Buffet y George Soros. Estadounidense, Simons fundó en los 80 Renaissance Technologies, y dentro de esa firma lanzó el primer fondo (Médaillon) que obtuvo una gran escala de modelos cuantitativos para tradear y hacer inversiones.

«Renacimiento contrataba matemáticos y científicos de datos, no económicos como LTCM». Este y el diálogo del comienzo de la columna (el de Meriwehter) están en el libro de Zuckerman.

“No me pregunto por qué los planetas orbitan el sol”, sostiene Simons para argumentar por que no hay que perder tiempo tratando de dar cuenta como los fenómenos económicos. Los mercados tienen patrones y «que no los escuchó no significa que no pueda predecirlos».

El matemático del MIT y su equipo ignoró deliberadamente la información básica que los inversores diseccionaban como ganancias, dividendos, noticias financieras, y todo aquello que los programadores o descifradores de códigos llaman «estadísticas económicas basices» o fundamentales. En su lugar, recopilar cifras menores, hurgaban entre variables macroscópicas capaces de predecir el comportamiento del mercado en lo inmediato. Si Marcelo Bielsa decía que había entre 12 y 15 posibilidades para llegar al gol y rutas de pelota, Simons y su equipo sostenían que el mercado disponía de algo así: ocho estados, desde los más volátiles a los más estables. Solo era cuestión de divisar las señales capaces de arrojar suficiente información para predecir los movimientos en los precios y programar. Este método se llama cuantitativo y apueste a que los datos hablen por si mismos.

El fondo de Simons (Médaillon) ganó el 74% en 1994, en el año del Tequila, justo cuando la Reserva encontró a los inversores aumentando las tasas y llevando a una pérdida de riqueza como no se había visto desde la caída del Muro. E hizo la mayor parte de su dinero en tiempos de turbulencias extraordinarias. Quizá gracias a aquello que los premios Nobel en Economía, Amos Tversky y Daniel Kahneman, habían demostrado (que los inversores y personas sobreactúan en situaciones de estrés, tomando decisiones emocionales y actuando de manera irracional en materia de inversiones)“los humanos son más predecibles en los momentos de estrés, actúan instintivamente y con pánico. Aprendimos a sacar provecho de ello”, dijo Simons.

El método cuantitativo utilizado en la verdad antes de la Gran Depresión. El ingeniero y estadístico estadounidense, Roger Babson, en septiembre de 1929, anunció que “tarde o temprano se está viniendo un crack en Wall Street”. Babson había desarrollado un método de pronóstico basado en la tercera ley (movimiento) de Isaac Newton. Babson se convierte en economista, pero su título era de ingeniero y sus pronósticos demostraron ser más precisos que los de economía como Irving Fischer, profesor de Yale, y John Maynard Keynes, de Cambridge.

Sebastián Ceria, matemático argentino, filántropo y presidente de Fundar, un think tank de políticas públicas, creó en 1998 una empresa (Axioma) que construye los actuales modelos que utilizan los lobos de Wall Street para gestionar sus carteras. «Analyzan riesgo y son motores de optimización para acelerar decisiones de manera eficiente y simultánea», explicó al Económico de paso por Argentina esta semana. En 2019, Axioma vendió por US$ 850 millones en Bolsa alemana y se fusionó con Stoxx para crear la nueva firma de Ceria ahora es CEO: Qontigo (con sede en Nueva York). La que hace referencia al medo cuantitativo de Simons.

Por Orencio Batista

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