La puja entre EE.UU. y China fragmentó la economía global, desde el FMI

La puja entre EE.UU.  y China fragmentó la economía global, desde el FMI

Por

jorge castro

Analista Internacional

El Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló a través de su Directora – Gerente, Kristalina Georgieva, que la economía mundial sufrió la tasa de crecimiento más débil en los próximos 5 años de las últimas tres décadaslo que implica un alza del 3% anual, o menos, en ese periodo.

Agregó Georgieva que esta cifra está significativamente por debajo del promedio de 3.8% anual de los últimos 20 años, y fija el pronóstico más negativo para la década del ’90.

El período que se inició entonces fue el proceso de globalizacioncuando el colapso de la Unión Soviética en 1991 unificó al sistema, y ​​​​permitió el vuelco en gran escala de la inversión de las empresas transnacionales a los países emergentes, primordialmente los asiáticos, y sobre todo China.

Hay que advertir que la globalización se sustentó en la aparición de una nueva revolución tecnológica en el procesamiento de la información que permitió tomar decisiones estratégicas en tiempo real a escala global.

La clave de este pronóstico es la certeza de que el debilitamiento de la economía mundial que avizora es el producto de la fractura provocada en el sistema global por el enfrentamiento entre las dos superpotencias de la época – EE.UU. y China – , agudizado por la aparición de la Guerra de Ucrania, en la que EE.UU se enfrenta a Rusia a la cabeza de la OTAN.

Kristalina Georgieva caracterizó una la nueva situacion mundial en los siguientes términos: «Esta calamidad – en referencia directa a la Guerra de Ucrania – no solo mata gente inocente, sino que agrava la crisis del costo de vida, y ha provocado hambre en el mundo entero, al tiempo que amenaza liquidar el dividendo de paz que el mundo ha disfrutado en los últimos 30 años, con un desgaste creciente en el comercio y las finanzas”.

El FMI también anuncia el impacto de la Guerra de Ucrania golpea directamente la inversión extranjera directa (IED) de las grandes empresas transnacionales, lo que afecta ante todo a EE.UU. y China, donde los IED prácticamente han desaparecido desde 2015, pero aún en el resto del país, tanto avanzados como emergentes, la tendencia es liderar la reversión hacia los alias geopolíticossin importar el grado de cercanía, con un sistemático de los costos de producción, y una pérdida más que proporcional de la productividad del conjunto, al tiempo que acentúan los riesgos financieros.

La puja entre EE.UU. y China se ha centrado en los últimos casos en el enfrentamiento directo entre las superpotencias, con la iniciativa en su totalidad en manos de Washington, que consiste en negarle a la República Popular el acceso a la tecnología de avanzada, sobre todo en materia de semiconductores o «chips», que es el núcleo del proceso del proceso de digitalización de la economía mundial; y que EE.UU. ha centrado un carácter absolutamente prioritario en la persecución sistémica llevada a cabo contra la empresa Huawei, principal productora de equipos de alta tecnología del sistema global, ubicada en Shenzhen, en el Sur de China; y que encabeza también el uso de la 5-G (Internet móvil inteligente de Quinta Generación).

En la superpotencia norteamericana ha aparecido una nítida y creciente hostilidad hacia el comercio internacionalque volvía al rumbo fundamental de los últimos 30 años, que consistía en el incesante impulso al libre intercambio global, con notorias consecuencias negativas para el sostenido incremento de la economía estadounidense, según lo que acaba de advertir el FMI.

A esto hay que sumarle que EE.UU., el campeón histórico del libre mercado y de la iniciativa privada en el capitalismo mundial, ha optado ahora por asemejarse a su rival geopolítico –la República Popular-, y se ha volcado a una feroz política industrial de claros rasgos estadísticos para enfrentar a Chinaen el que invirtió más de 6 mil millones de dólares americanos.

La consecuencia de este cambio es que la economía mundial experimentará con los próximos 5 años una caída del producto de 2% por año, de carácter acumulativo, lo que implica una reducción de unos 10 puntos en el PBI global en una década; y los países más afectados por esta brutal tendencia negativa serían, obviamente, los emergentes y los más subdesarrollados.

La respuesta a este desafío monumental es inequívoca, y tiene un carácter esencialmente geopolítico distinto del económico; consisten en dos movimientos de envergadura stratégica, que su – en primer lugar – un acuerdo de cooperación y de largo plazo entre EE.UU. y la República Popular; y esto, que es lo crucial históricamente, estaría mediado por la decisión política de poner fin a la Guerra de Ucrania mediante negociaciones de carácter diplomático.

“Todo en la estrategia es simple, pero lo simple es difícil”, dice Clausewitz.

La tarea está en la vista: la clave está volver al proceso de fragmentación que afecta a la economía mundial a través del desafío geopolítico entre EE.UU. y China, intensificado a través de la Guerra de Ucrania.

Esto es simple de hacer, pero lo simple es dificil de logrardebido a que siempre y en todos los casos es lo esencial.

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Por Orencio Batista

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