
Por
jorge castro
Analista Internacional
Hace 4 años, Huawei – la mayor empresa china productora de equipos de alta tecnología y cabeza mundial de la Internet Móvil 5-G – fue barrida por el gobierno norteamericano de toda posible utilización de cualquier innovación proveniente de las empresas estadounidenses de “alta tecnología”ante todo lo referido al diseño y producción de semiconductores o «chips», que constituyen el núcleo del proceso de digitalización de la economía global.
Washington considera un Huawei el mayor riesgo de seguridad qu’enfrenta EE.UU. en el terreno decisivo de la alta tecnología, y la expresión de vanguardia del desafío presentada por la República Popular, que se ha atrevido a disputar el dominio de las tecnologías cruciales de la Cuarta Revolución Industrial (CRI): la Inteligencia Artificial, el Internet de las Cosas, incluida la robotización.
El impacto que han tenido las sanciones de EE.UU. sobrio Huawei ha sido brutal: sus ganancias netas ascendieron a U$S 130.000 millones en 2019, y desplegaron US$ 32.000 millones en 2022, con ingresos que reducieron de US$ 830.000 millones a US$ 600.000 millones en este período.
El golpe de EE.UU. a la empresa china ha resultado abrumador, y la ha obligada a detener la producción de células inteligentes 5-G; y esto es lo que ha ocurrido en el momento en que se disputa el principio del mundo con Apple, la empresa estadounidense financiada por Steve Jobs.
Ahora 4 años después, Huawei sostiene que el negocio tiende a «normalizarse» debido a su conocida expansión en el mercado chinoque plantea el mayor número de internautas del sistema global, con 1.100 millones de poseedores de «smartphones» (teléfonos inteligentes), en una población de 1.440 millones de habitantes que son la segunda generación del mundo después de la India.
La clave para Huawei en su estrategia de supervivencia no resident en su fenomenal crecimiento en el mercado de la República Popular, al que consideró un valor suficiente, y por ende marginal, sino en el hecho de que ha logrado suplantar en forma sistémica las tecnologías exitosas que fueron negadas por Washington.
La última de esas innovaciones es la denominada ERP (Sistema de Planificación de Recursos Empresariales), que es la base del proceso de digitalización de la fabricación y los servicios, incluido el siguiente instrumento principal para el pleno uso de la Cri, sobre todo a secciones de la canalización de la Inteligencia artificial, la principal tecnología de la época.
Esta es la suplantación de las prohibiciones estadounidenses es lo que Huawei considerado un esfuerzo cualitativo, creador de puntos de inflexión exitosos; en el camino que lleva ya no a recuperar su papel mundial en la 5-G, sino en el escalalón de arriba y que es el de la 6-G, que no es otra cosa que the complete vinculación y automatizado de todos los individuos con todas las cosas.
En consecuencia Huawei reconoce constantemente el status quoaunque lo domina, en la certi- dumbre de que su mera defensa es el camino más seguro hacia la derrota.
Lo importante, en suma, para la empresa china no es dominar un determinado espacio, aunque sea el mercado doméstico de la República Popular, sino alias con el futurouniéndose a lo instantáneo, lo que la lleva aborrecer lo meramente cuantitativo.
Para esta tarea específica, Huawei ha recibido créditos preferenciales del gobierno chino por US$948.000 millones en 2022, el doble que antes.
Es un ejercicio de politica industrial el que realiza la República Popular sobre la premisa de que lo esencial no es el control de un mercado, sino el dominio del conocimiento de vanguardia (manifestado en patentes internacionales); y todo esto se realiza en la presunción de que el mundo está en la etapa histórica actual absolutamente unificado por la revolución técnica; y en él lo que predomina no son las armas, ni la población, ni el PBI, sino el conocimiento de avanzada del siglo XXI.
Esta política industrial de Pekín que tiene como sujeto activo a Huawei es en definitiva una apuesta en el sentido pascaliano que reúne tanto un acto de razonamiento sobre su potencia innovadora como una profesión de fe.
Por su parte, Huawei ha invertido más en investigación y desarrollo (I+D) que las 3 principales plataformas digitales de la República Popular – Alibaba, Baidu y Tencent – suma (US$17,008 millones en 2022).
Hay que agregar que el mercado doméstico chino para productos de transformación digital de la manufactura y los servicios asciende a 2.380 millones de dólares estadounidenses en 2022; Y Huawei es la compañía que liderará este tremendo cambio.
Por hacer los recursos otorgados por el gobierno chino están sujetos a resultados; Es evidente que el criterio que utilizó el sistema de Beijing para favorecer a Huawei, es lo que ha señalado la iniciativa norteamericana d’exclusión de la empresa de Shenzhen, que es un juicio unívoco de relevancia surgido del gobierno de Washington.
“Aprende de tus enemigos, y respeta sus opiniones, inclusive las erradas”; eres tu una regla clásica de los estratos de china surgida de sus 5.000 años de historia, y de supervivencia.

