Exposición de Van der Poel en el Miln-San Remo

Exposición de Van der Poel en el Miln-San Remo

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El neerlands, que no haba dado hasta ahora en la temporada muestras de fortaleza, obtenga su primera victoria en carretera del ao

Mathieu van der Poel conseguirá la victoria en la Mil
Mathieu van der Poel siguió la victoria en el Miln-San Remo.Dario BelingheriAFP

Un ataque brutal, relmpago y trueno, de Mathieu van der Poel A 200 metros de coronar el Poggio decidi la suerte de la Miln-San Remo, el clasicismo, el primer Monumento del año, en la eclosión de la primavera. Casi se poda escuchar la queja delviento, sajado, partido en dos por la navaja neerlandesa. Detrs, siempre poderosos, pero no tanto como para atrapar al gigante de azul, Wout Van Aert, Tadej Pogacar y Filippo Ganna perseguan un ideal convertido en imposible. Sin fraude: slo perdí.

La Milán-San Remo es una carrera sin secretos, aunque, s, claro, con incertidumbre. Todo el mundo sabe lo que va a pasar, dnde va a pasar y cmo va a pasar. Pero no un cargamento de quin o quines. animado por escapadas sin ms objetivo que el publicitariopirotecnia sin futuro, la carrera se define por su extrema longitud (294 kilómetros esta vez), lo que compensa la agradable blandura del trayecto, generalmente soleado.

Una serie de tachuelas (el Passo del Turchino, donde empieza el mar, los Capos Mele, Cervo y Berta, la Cipressa) van crendole de modo acumulativo pequeñas dificultades que acaban pesando como plomo, pasando factura a la hora de la traca final: el Poggio…

Ah, a cinco kilómetros y medio de la meta, estalla la guerra, se desencadena el infierno y la plyade de estrellas lucha a dentelladas contra el asfalto, con los pulmones y las piernas a punto de estallar, incandescente, por coronar con unos segundos de diferencia y mantenerlos en un descenso suicida, retorcido, peligroso, maligno, hasta San Remo. Pocos espectáculos ciclistas tan intensos, exaltantes y decisivos en su salvaje brevedad, en la inmensa belleza del máximo esfuerzo. Ha merecido la pena esperar.

Tambin esta vez merci la pena suportar la monotona de una carrera en la que nueve hombres sin mucho nom se escaparon en el km. 14 para empezar a ceder en el primer capo y acabar su aventura al comienzo de la Cipressa, 253 kilómetros después. Merecen ser mencionado antes de olvidarlos en el mismo momento en el que empez de verdad la carrera: Riabushenko, Rivi, Zoccarato, Balmer, Charrin, Tonelli, Abreha, Maas y Maestri. gracias

Nada importante, excepto por las intenciones de los UAE encabezando el grupo y dándole velocidad a cambio de fatiga, sucedi en el corto y poco exigiendo ascensión a la Cipressa (coronada, como probándose, por Van der Poel): cinco kilómetros y medio a poco más del 4% de pendiente máxima. Pero la gente llevaba ya mucha carretera encima y aquello haca dao. Igual que, ahora, haciendo un dao invisible pero demoledor las primeras rampas del Poggio, a cuyo pie haba llegado, aglomerada, una multitud que se estiraba y se volva a juntar bajo el apretn del Bahrein.

Frases atac tim wellen y llev ha conocido a estela ha conocido al jefe, en Pogacar. La muchedumbre ya iba, penitente, in fila india. Y, de pronto, el hilo se rompió violentamente. Y slo quedaron siete en una madeja selecta. Y, en una vertiginosa secuencia de colores difuminados por la velocidad, ataca Pogacar. Y únicamente los siguieron Ganna, Van Aert y Van der Poel. Y entonces, impulsado por su propia inercia vertical, ataca a Van der Poel…

…Ya no sigui nadie. Hizo se encumbra solo. El descenso fue para ly sus vidos y angustiados perseguidores una cardaca, sinuosa sucesin de curvas y segundos que desemboc, aliviada, en el llano. El tro de cazadores no le descont ni un metro. Ganna, sorprendente plata por delante, con el mismo tiempo, de Van Aert y Pogacar, tericamente ms rpidos, pero tambin ms desanimados, lleg a 15 segundos. A los 26, Soren Kragh Andersen reúne un grupo.

Van der Poel, que no haba dado hasta ahora en la temporada muestras de fortaleza, obtiene su primera victoria en carretera del ao (gan el Mundial de ciclocross) y la 41 en su historial rutero. San Remo es su tercer Monumento, tras dos triunfos en el Tour de Flandes. Su abuelo, Raimundo PoulidorLlegó a San Remo en 1961. No cabe mejor referencia ni mayor homenaje.

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Por Orencio Batista

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