Ricardo Darín, hasta las 20:30 horas en Los Ángeles, finalizó la ceremonia de entrada a los Oscar, sin salida en el Governor’s Ball, la fiesta con la Academia de Hollywood que lleva 65 años abierta a los candidatos. Se fue a su hotel en West Hollywood con Florencia Bas, su esposa, se cambiaron y se directadonde los esperaban el resto del equipo de Argentina, 1985 que no estaba en el Teatro Dolby.
Llegaron a Tatel, el restaurante del tenista Rafael Nadal, del ex basquetbolista Pau Gasol -y se ve que también es propiedad de Iker Casillas, el ex arquero de fútbol, porque estaba muy suelto por ahí-. Seguramente con los animos distintos tras la premiacion en la que la alemana Sin novedad en el frentede Edward Berger, producida por Netflix, ganó el premio a la mejor película internacional, donde era candidata Argentina, 1985producido por Amazon Prime Video.
-Ricardo, ¿se dio la lógica, lo que se esperaba…?
– No, no hay lógica. No creo. que trata de una lógica. El trabajo de hacer una película es una cosa, promocionarla, darle visibilidad, es otra, corre por otro lado. Aparentemente hay gente que hizo mejor las cosas que nosotros. Por un lado, pienso yo. Y además es una gran película que ganó, que es de alto impacto. Y ya está. Hay que saber ganar y saber perder.
-Lógica en el sentido de que «Sin novedad en el frente» llegó con 9 nominaciones al Oscar, terminó ganando cuatro estatuillas…
-No es un sino lógico que dependa de la subjetividad de los votantes. Y me parece justo que se asi. Que va a hacer.
-¿Cómo viviste ese momento? ¿Qué sensación tuviste? ¿Qué fue lo primero que te pasó por la cabeza?
-No me tomo demasiado por sorpresa. Sabíamos que eso era lo más probable que ocurriera. Lo que me confundió es que, cuando sousieron Antonio (Banderas) y Salma (Hayek) al escenario, dije “Uy, a lo mejor yo estoy leyendo mal las coordenadas”, pensó.
Pero inmediatamente, ví hacia un costado, porque estaba toda la gente de Sin novedad en el frente, los alemanes estaban al lado nuestro. Y vi que el camarógrafo estaba apuntando para ellos, y dije «Ah, bueno». Sí, porque yo tengo muchos años de Cacho Rubio. Ya sé que cuando Cacho Rubio está cerca de una mesa (en los Martín Fierro) es porque tiene al ganador ahí. Lo via a Cacho Rubio con la cámara, jajaja. Para mencionar algo local, digamos.
-Hay una sensación, que puede ser momentánea de desilusión, pero el orgullo de haber cumplido, como dijiste ayer…
-Mirá, yo voy a morir con lo que pienso, siempre, y lo vengo diciendo. Si crees que La Meca está en un lugar, andarás por el camino. Y nosotros, en este camino, tuvimos de todo. Tuvimos el Globo de Oro, el Goya, premio del público en todos los lados, abrazos, felicitaciones. A la gente le encanta el cine. Entonces, vos no te podés olvidar del camino, porque la verdad es que la única meta es el camino.
Lo demás, es una charla. El meta siempre es cor de lugar. ¿Qué viene ahora, después de esto? Lo que pasa es que se supone que después del Oscar no viene nada. Pero sí, viene que tenés que arrancar de nuevo, hay que ir a laburar. No queda otra. Quiero decir, no, no estamos tristes, si es lo que se espera.
A mí lo único que me entrestece es que mucha gente se dio mucha manija en la Argentina, porque venoms con el tsunami mundialista, y arrancaron con “Quiero la tercera”, como si fuera un partido más. Yeso da me un poco de pena, la verdad. Pero yo creo que la gente es mucho más inteligente, incluso de lo que cree de sí mismo, y entiende cómo son estas cosas. Gana y pierde.
-¿Mañana vas a poder dormir la siesta?
-Ehhhhhh… Espero, pero hasta ahora no pude dormir muchas siestas… Pero sí, espero que sí. Estamos orgullosos. No te digo contentos, porque si venís de loser, no estás contento. Pero sí, estamos satisfechos con todo lo que hicimos con la película, que presentamos que fue elegida entre las cinco candidaturas.
Estuvimos ahí, muy codo a codo con Lucas (Dhont), el director de Cerca, una película que adoro, es bellamente dolorosa. Ya lo hablamos, también. Estuvimos en contacto con todos ellos, y eso fue muy bueno. Eso es muy enriquecedor, porque te llevás amigos para toda la vida. Y nosotros, hablando de para toda la vida, tenemos una película que va a durar mucho tiempo en la memoria de los argentinos.
-¿Se acercó Berger, el director de «Sin novedad en el frente», a Santiago, a saludar?
-No, porque cuando salió Berger para el escenario, después ya entra en un circuito que es todo por atrás, y lo perés. Pero yo me lo crucé, volviendo a la sala en un momento, y flee, lo saludé y tuvo palabras muy cariñosas.
Dijo que le encantaba nuestra película, y yo le dije que lo felicitaba, por supuesto, por haber ganado. Y él fue un poco más allá, a lo mejor fue por el ímpetu de ganar. Me dijo: «Tenemos que hacer una película juntos», temenos que hacer una película juntos». The dije «Andá a disfrutar de esto ahora, y no me charles, Berger», pero todo bien.
«Tengo la foto con Spielberg»
-¿Con quién más te cruzaste en la ceremonia?
– Estuvimos con Steven Spielberg. Aguanta el tiro con Spielberg. Y, cuando estuvimos con Spielberg, dice «Ya está». Y aparte no es que estuvimos con Spielberg porque nos fuimos de moscardones, se dio así, una charla, entramos Santiago y yo primero, y después entraron Peter y Flor y qué sé yo. El tipo se quedó charlando con nosotros, que había visto la película que encantó. Divino estuvo.
Viste cuando tenía la sensación… Me pasó lo mismo que con (Cate) Blanchett, que not te dan la sensación nunca, de tan grandes que son, de que te están regalando unos segundos. No. El tipo se quedó ahí a charlar y meta abrazo y meta palmada. Muy bien, muy bien.
-Aparte, había visto la película, la conocía, podía hablar de la película…
-Es que el tipo la conocía, nos dijo que le había encantado la película. Felicito a Santiago, adelante de mí. Y yo le dije, ahí no más: “Steven, tenemos que hacer una película juntos. Yo tengo unos mangos acá”, y me dés “Pero oiga, usted ¿estuvo escabiando?”. El digo «No, Steven, a mí desde Tiburón eso me mantuvo enganchado”.
No, no, divino. Hubo muchas cosas muy lindas, asi que estamos contentos. Bueno, ahora el tipo se desdecía. No, no está contento el término. Ustedes escuchan.
-Pero también vienen acompañados de Florencia…
-Eso es lo de menos. Estamos al borde de la separación con Florencia -bromea-. No, no florencia solo, todo el mundo. No veo la hora de entrar ahora, para estar con todos ellos, porque es lo que tengo que hacer, como la persona mayor del grupo, tengo que ir a sostenerlos, ¿no? Es lo que corresponde.
Mirá (me pone la mano sobre el hombre izquierdo) Yo tenía un médico que había tenido un problema conmigo. No me había atendido bien. Yo había quedado mal, y tuve una reunión con él en su consultorio. Era un hombre muy grande, una eminencia, ¿viste cuando te dicen «Una eminencia»? Y después de analizar por que nos había salido mal lo que habíamos tenido en común, me dice “¿Usted juega al truco, Darín?” El digo «Sí, juego al truco. ¿Pour qué?» “Bueno, esta es una mano en la que no ligamos nada” (ríe). Y esto (por el Oscar) es una mano en la que no ligamos nada. Eso es todo, eso es todo. Me voy para adentro. Gracias.
Los Angeles. Envío especial









