Pariticparon representantes religiosos, organizaciones políticas, sociales y laborales. Unieron la plaza San Martín con el Monumento a la Bandera.
con la lema “Por un Rosario en paz”representantes de diferentes credos políticos, organizaciones gremiales, organizaciones sociales y políticas, marcharon el miércoles por las llamadas de la ciudad para reclamar, una vez más, medidas contra la inseguridad.
Una columna nutrida que se extiende por 5 cuadras, unía la plaza San Martín, frente a la sede local de la gobernación, con el Monumento Nacional a la Bandera. No se detuvo a pesar de la lluvia que por momentos caía sobre la ciudad.
En el Monumento leyó un documento elaborado con la denominación «Mesa interreligiosa por el bien común». En el escrito se reclamó a los directos despojarse «de todo interés personal y partidario en busca de una solución solo en la actualidad no han logradoy habla de un “triste récord de muertes” en la ciudad.
Sin banderías políticas, apenas con pecheras o remeras identificatorias, organizaciones sociales como la Corriente Clasista y Combativa, el Movimiento Evita, y representaciones gremiales como Camioneros, Luz y Fuerza y Municipales le dieron peso a la convocatoria.
La movilización estaba encabezada por una ruidosa columna de trabajadores de la cooperativa de cadetes, sector que por su trabajo en la calle sufre a menudo ataques y asaltos. Más atrás, y sobre un camión, era levantada una imagen de la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad. Los manifestantes portaban una nutrida banda argentina y la marcha se desarrolló en silencio, evitando todo tipo de consignas.
De la marcha participaron en un tramo el intendente Pablo Javkin y el arzobispo de Rosario, Eduardo Martín.
Entre estas identificaciones más sobresalientes pudieron observar un largo pasacalles en el que se exigió justicia par Maximiliano Jerez, el pequeño de 11 años de edad que fue asesinado en el barrio Empalme Graneros el 5 de marzo pasado en un ataque generado por una disputa narco. «Basta de matar a nuestros niños»requiere el mensaje.
El caso de Jerez provocó una pueblada en la que los vecinos, indignados, derribaron búnkers instalados para la venta de drogas. El episodio generó la reacción del Gobierno Nacional, que dispuso reforzar la seguridad con agentes federales, tal como lo reclamaban desde hace tiempo desde la gobernación santafesina y el municipio local.
Otra, negra y con colores blancos, identificaba a los familiares y víctimas de la inseguridad.
Monseñor Martín cerró el acto reclamando que cesó la violencia narco. Luego, se entonaron las estrofas del Himno Nacional.
Este año para registrarse en el Gran Rosario 77 delitos graves. El año pasado se contabilizaron 288, el máximo número alcanzado en la historia, con una tasa que cuadruplica la media nacional.
Rosario. Correspondencia
mg





