Oro, plata y angustia en una cita para olvidar

Oro, plata y angustia en una cita para olvidar

Eran las seis de la tarde en el Atakoy Arena de Estambul y un fond estado de intranquilidad se apoderaba de la delegación española en el Europeo en pista cubierta. Faltaba una hora para la clausura y en el medallero aparecían 19 países, pero no había rastro de la bandera rojigualda. Desde el viernes, primer día de reparto por los podios, todo había sido una sucesión de decepciones, una cascada de ‘por pocos’ y de ‘casis’. Una hora más tarde, el oro de Adrián Ben en los 800 y la plata de Adel Mechaal en el 3.000 dibujó la primera sonrisa en la expedición mientras esperaba poner un broche digno a los campeonatos con un tercer metal. Sin embargo, el cierre volvió a ser trágico por la brutal caída de Enrique Llopis en los 60 metros vallas. Spain abrochaba con un nudo en el estómago el peor europeo en cuanto a medallas desde 2015.

Para seguir la secuencia cronológica de esa hora infante hay que girar la mirada hacia la línea de salida del 3.000. Fallado al perder la opción de medalla en el relevo 4×400 (otro cuarto puesto) y en la misma pista, separado en solitario por un atleta imperturbable Jakob Ingebrigtsen, apareció un reconcentrado Adel Mechaal, consciente quizás de la nueva responsabilidad adquirida. El de Palamós, que es un valor seguro en estos envites, recogía el guante y brindaba una carrera contundente, a la altura de su magnífico invierno, culminó hace solo una semana con el récord de España de 1.500. En la meta firmó su mayor marca de la temporada (7:41.75, lo que le dio para lograr la plata, pero no para batir a Ingebrigtsen, de nuevo a otro nivel. «Está en un estado de forma increíble, ya los demás nos toca seguir trabajando para intentar darle caza en verano», decía el español, que resistía el ritmo creciente qu’impuso el noruego hasta los últimos 150 metros. Ahí pasó. «En el último cien siempre tiene una marcha más», reconocía Mechaal, que añade esta plata al oro de Belgrado 2017 y el bronce de Torun 2021. La colección completa.

Sin tiempo de reacción saltó a la pista Adrián Ben. Al gallego tiene el había puesto cara de medalla en la semifinal, y en la carrera decisiva no hizo más que confirmar que es un animal competitivo. Mostró la misma fiereza que le llevó a ser finalista olímpico en Tokio 2020 y mundial en Doha 2019.

Al paso por el primer 400, el flequillo más famoso de Viveiro acelerado desde los puestos traseros y fue ganando posiciones hasta situarse a la altura del francés Benjamin Robert cuando la campana decretó que era la hora de los valientes. Ellos dos se jugaron el oro en una llegada de foto-finish que dio vencedor al gallego por solo tres milésimas.

Machada a la gallega

«He visto que salían muy fuertes y he intentado no ponerme nervioso porque en Múnich, en el pasado Europeo, ya pagué por culpa de eso», contaba Ben nada más terminar la carrera, sonriente pero con los ojos llenos de lágrimas. Y agradeciendo a diestro y siniestro: a sus padres, a su novia Águeda Marqués, finalista en el 1,500 en este Europeo, a su entrenador fallecido hace ahora un año, al resto de miembros de la selección… “El caso es que ha hubo un montón de toques y eso me ha beneficiado”, continuó. “Y a falta de 220 metros he tirado para adelante hasta ponerme segundo. Ahí ya tenía claro que tenía que darlo todo para que no se escapara. Tener una medalla internacional era mi sueño. Todos mis compañeros tenían una, Álvaro (desde Arriba), Mariano (García), Saúl (Ordóñez)… Yo quería la mía también».

  • 1. Noruega (4 oro, 1 plata, 0 bronce)

  • 2. Países Bajos (3 oros, 3 platas, 1 bronce)

  • 3. Gran Bretaña (3 oros, 1 plata, 2 bronces)

  • 4. Italia (2 oros, 4 platas, 0 bronce)

  • 5. Bélgica (2 oros, 1 plata, 3 bronces)

  • 13. España (1 oro, 1 plata, 0 bronces)

Ese oro aupó a España al decimotercer puesto del medallero, todo un síntoma de lo que ha sido este campeonato. Por delante, las habitales (Gran Bretaña, Francia, Alemania…), pero también las nuevas potencias continentales del atletismo. Noruega dominó el medallista por primera vez con cuatro oros y una plata. Países Bajos fue la que terminó con más podios, siete en total. Otros, como Portugal, Italia o Ucrania, si son superiores entre sí tienen grandes estrellas. Para España queda la sensación de que se pudo hacer mucho más, que las ausencias, las forzadas y las deliberadas, han golpeado esta vez más que nunca. Otro cuarto puesto, el de Lorea Ibarzábal en el 800 femenino (a dos centésimas del bronce), amplió el cargamento de chocolate con el que regresarán las atletas.

Final El Peor

Poco los importó a ellos en la noche cerrada de Estambul, donde el foco y la preocupación estaban puestos en el estado de salud de Llopis, cuya caída en la final de los 60 metros vallas causó sensación de amargura general. Era la última carrera de los campeonatos, también la última oportunidad de medalla para España. Enrique Llopis se plantó en la final de 60 metros vallas con la segunda mejor marca de todos los participantes y allí interpretó en solitario Ojos para él. El valenciano, impecable colgante todo el invierno, buscaba su primera medalla internacional, pero a cambio se topó con el hospital.

La culpa la tuvo una mala salida que le hizo ir a contracorriente. Desconcentrado ante la oportunidad que se le escapó, Llopis tropezó de nuevo en la penúltima valla y afrontó el último obstáculo completamente desestabilizado. No lo paso. Cayó de lado golpeándose la cabeza contra el tartán. Mientras sus compañeros celebraban las medallas y el final de la prueba con una frialdad que asustaba, él permaneció inmóvil, tumbado boca arriba.

Los médicos actuaron rápido mientras varios voluntarios tapaban la escena con una manta. Fueron minutos de angustia hasta que el médico de la selección levantó un pulgar tranquilizador dirigido a la grada. Llopis, es consciente, fue sacado en camilla, con el cuello inmovilizado, antes de ser trasladado a hospital de Estambul, donde le realizaron varias pruebas que descartaron lesiones neurológicas u óseas.

Por Orencio Batista

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