un estudio en Harvard lo midi

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Con picos cercanos superiores a los 40° en distintos puntos del paísla ola de calor no se toma recreo. Conciencia térmica y conciencia social. Como respuesta al termómetro y una infraestructura deficiente, se registraron edificios escolares en diferentes barrios del conurbano bonaerense, con epicentro en La Matanza. Colegios de Avellaneda, Tres de Febrero, San Miguel, Tigre y Bahía Blanca –para nombrar algunos casos– se sumaron a las medidas.

Allá falta de ventilacion y aire acondicionado afecta de manera múltiple a las tareas de enseñanza y aprendizaje. Como surgió un estudio estadounidense publicado en 2018, las no tan bien no se salvan de este golpe de calor.

Investigadores de Harvard, la Universidad de California y la Universidad Estatal de Georgia han observado el desempeño de más de 10 millones de estudiantes en el PSAT, un tipo de examen estandarizado: concluyeron que la exposición ha altas temperaturas impacto de forma acumulativa en el desarrollo de habilidades cognitivas.

Según las mediciones, los alumnos bajan su rendimiento en los exámenes un 1 porcion por cada grado Fahrenheit que sub. Dicha variación equivalente a 1,8 grados centígrados. Por lo que -para medirlo en la escala local- por cada grado Celsius que sube el rendimiento cae un 0,55 por ciento.

El as familias de bajos ingresos y/o pertenecientes a comunidades negras e hispanas resultaron hasta tres veces más afectados. Por esto, los expertos hablan de “brechas raciales” y relativas a la condición socioeconómicaque pueden extrapolarse a otras latitudes.

El calor no da tregua y se siente en las escuelas.  Foto: Andrés D´Elia


El calor no da tregua y se siente en las escuelas. Foto: Andrés D´Elia

Las autoridades se dan cuenta de un comparación entre países. Nótese que los territorios más cálidos tienden a ser más pobres; y, a su vez, suelen obtener puntajes más bajos en las mediciones de rendimiento académico.

De acuerdo con la publicación, los beneficios de contar con un equipamiento adecuado superan sustancialmente los costos de instalación y operación. En ese sentido, se encontró que «la adquisición de aire acondicionado en las aulas para reducir en un 78% los efectos adversos del calor».

Asimismo, las altas temperaturas de nuestros alumnos solos los vuelve más propensos a mostrar un comportamiento irritable, sino que eso influye negativamente en la percepción que los docentes tienen de ellos. Y redundan en una falta de motivación y concentración.

Aquellos que sufren de enfermedades respiratorias cronicas seven doublly perjudicados ante la falta de infraestructura y arrojan índices de inasistencia más altos. Por el contrario, la incorporación de modernos sistemas de ventilación está condicionada a una mejora en la memoria de imágenes y un reconocimiento de palabras más preciso.

Recientemente, la empresa Johnson Controls-Hitachi Señaló la importancia de medir la calidad del aire (recambio, partículas que contiene, temperatura, entre otras variables) en escuelas y universidades.

“A la hora de medir o controlar la calidad del aire interior, hay algunos indicadores clave para tener en cuenta. El más común es la presencia de contaminantes del aire y compuestos orgánicos volátiles. Algunas de estas son químicas liberadas por los productos de limpieza, los pesticidas y las pinturas, como el formaldehído y el benceno”, explicó Daniel Sandoval, gerente de Marketing para Latinoamérica.

Sandoval resaltó que se debe apuntar a lograr un plus comodidad térmica. “Este concepto se refiere a que la sensación térmica es adecuada, ni excesivamente fría ni excesivamente cálida. Según la Sociedad Americana de Ingenieros de Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado, las aulas deben tener una temperatura mínima de 22º en invierno y 24º en veranocon una humedad relativa del 40% al 60%”.

El recambio de aire, mediante mecanismos naturales o mecánicos, resulta fundamental. Las altas concentraciones de CO2por ejemplo, son frecuentes en las salas de alta ocupación. Otros contaminating his las esporas de moho, que proesperan en ambientes húmedos, como los baños y los vestuarios.

En los establecimientos educativos se acumulan humedadhumus de la cocaínamateriales de pintura y detergentes, que hacen necesario el uso de extractores. Sin embargo, el estado de la mayoría de los edificios dificultará la optimización del sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado.

Las condiciones óptimas de calidad del aire interior (IAQ, por su sigla en inglés) son parte de las políticas públicas educativas en todos Sandoval subraya que el stand tiene un confort térmico adecuado. En otras palabras, dice que “las aulas deben tener una temperatura mínima de 22° en invierno y 24° en verano, con una humedad relativa del 40% al 60%”.

PD

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Por Orencio Batista

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